18/5/09




Aquí, en el zaguero, álgido y sombrío Osorno
vitral de los altísimos prados glaucos, apolíneos,
viveza altiva de los bosques vagabundos del fin.
De los mórbidos cañones álgidos del nativo.

Nostálgica y afable lluvia, pringosa algazara,
la Guerra del viento beodo, de manzanas y licor.
Los arrayanes más allá de los cerros nacarados,
Desbravan los caballos del suntuoso olvido.

Rizomas de las lodosas montañas bucólicas,
los salones del magnánimo rapsoda austral.
Ánfora de avellanas negras, rutilantes, lozanas.

- impúdicas pelanduscas del arroyo sempiterno- …

Encalladuras empíreas del lodoso ímpetu solar,
desciende prudente entre grotescos efluvios.
Entre tus tierras soberanas de plectro temblante…

- la viva voz del invierno imperecedero -
...



(Edgardo A. Proboste)

22/4/09

N°2





Tus Pieles que pululan en el temple de poesía.

cual lagarto descansa por los siglos, desolado.


Nuestra gruta repleta de despojos del Paraíso,

las sabanas erectas! Concienzudas! .

El triunfo reptiliano de tus pisadas eróticas,

hace borbotear las mieles ígneas, de pasión.


Con los fanales cerrados. El bullicio gime,

llama a esas esfinges enhiestas, depravadas.

La visita que nos delata para siempre,

en esta noche de pieles querantizadas.


Y las escamas eran suaves muslos de mujer!

Su lengua bifida, fría, rosca y erotizada,

Dibujaba figuras perfectas de saliva fulgurosa,

Mis labios se tensaban con tu gélida sangre.

Y mis ojos………………………………

Copulaban con tus “ojos de reptil”…



(Edgardo A. Proboste)

N°1





Me violenta aquel vehemente agobio,
que estimula el apóstol, y me lija el ánima
de seducir, de sentir, de gimotear orgías!
exánime sentimiento, frívolo, trivial,
apocado capricho de amar la pulpa,
me estremece, me vibra…es mi recelo.

No segrego lamentos por amargura,
ni mis cosquillas son pasión chiflada,
carcajean mis venas, mi piel orina.
Esa huella es roce tierno, surrealista.

Me resopla el aliento al crear
vaporosas operas, lóbregas melodías.
A través de mis vísceras, esa carroña,
que espera, que fermenta, que se adhiere
a esa libertad que jamás renuncia.

Cual mohoso farol sobre grilletes,
mi afán permanece ardiendo, perenne,
con esas palabras y poética muda,
de esperanza labil, tierna virginal…

de esperanza lozana, que permanece

tendida en la arista de tu lecho.

(Edgardo A. Proboste)