Me violenta aquel vehemente agobio,
que estimula el apóstol, y me lija el ánima
de seducir, de sentir, de gimotear orgías!
exánime sentimiento, frívolo, trivial,
apocado capricho de amar la pulpa,
me estremece, me vibra…es mi recelo.
No segrego lamentos por amargura,
ni mis cosquillas son pasión chiflada,
carcajean mis venas, mi piel orina.
Esa huella es roce tierno, surrealista.
Me resopla el aliento al crear
vaporosas operas, lóbregas melodías.
A través de mis vísceras, esa carroña,
que espera, que fermenta, que se adhiere
a esa libertad que jamás renuncia.
Cual mohoso farol sobre grilletes,
mi afán permanece ardiendo, perenne,
con esas palabras y poética muda,
de esperanza labil, tierna virginal…
de esperanza lozana, que permanece
tendida en la arista de tu lecho.
(Edgardo A. Proboste)
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